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Cuando Tomás Diago creó Softonic tenía 22 años, aquí apenas se hablaba de jóvenes emprendedores e internet era una palabra que sólo entendían los expertos con módem. Han pasado quince años y Diago sigue teniendo la misma cara de niño bueno que entonces, pero Softonic ya es una compañía internacionalizada que se inspira en la cultura de Google para motivar y retener el talento. Factura 45 millones.

vía El futbolín es la anécdota – Los nombres y las cosasLos nombres y las cosas.

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Tu productividad depende, sobre todo, de tus decisiones sobre qué haces y qué dejas sin hacer y también de cómo haces lo que haces.

Si lo piensas un momento, la causa que origina esa pereza no es tanto la complejidad de lo que tienes que hacer como el hecho de saber que es algo que probablemente te va a llevar tiempo, es decir, que no vas a poder hacer y terminar de una sola vez. En otras palabras, que no es fácilmente “tachable”.

Tu cerebro es adicto a “tachar” y por eso prefiere siempre las tareas que sabe que son fácilmente “tachables” a las que no lo son. Es importante que conozcas este fenómeno, porque se repite una y otra vez sin que seas consciente de ello y condiciona tu comportamiento.

¿Cómo solucionar este problema? Afortunadamente hay varias técnicas para “hackear” tu cerebro y compensar esta y otras tendencias improductivas. Una de ellas, por ejemplo, es convertir las tareas complejas y laboriosas en otras fáciles y rápidas de completar, es decir, hacerlas fácilmente “tachables”.

vía Utiliza micro-tareas para maximizar la productividad de tu pyme | Con Tu Negocio.

Después de escuchar a muchos emprendedores presentar su proyecto empresarial, he comprobado cómo algunos errores se cometen con una frecuencia exagerada. Por desgracia, las buenas ideas no sobreviven a las malas presentaciones. Como afirmaba Aristóteles hace 2.300 años, “saber expresar una idea es tan importante como la idea misma”. Por muy bueno que sea tu proyecto, si no lo sabes vender, pasará desapercibido.

vía Los diez errores más frecuentes al presentar un proyecto empresarial ante inversores | Con Tu Negocio.

 

Internet emplea a 32 millones de personas en el mundo, cifra que se duplicará en 2016. Las empresas españolas van a demandar más de 100.000 puestos de trabajo dentro del entorno de Internet en de los dos próximos años, según las estimaciones elaboradas por el Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI).

vía Las empresas necesitarán 100.000 profesionales digitales – Qué.es.

 

MADRID, 19 (Portaltic/EP) Los emails por suscripción o las páginas de las propias marcas ganan a la televisión como medio de publicidad en cuanto a la confianza que generan en los usuarios. Sin embargo, lo que más confianza genera son las recomendaciones de los conocidos, según un estudio de la compañía de investigación de mercados Nielsen.

vía La publicidad online genera más confianza que la televisiva

Eficiente: hace las cosas correctamente.

Eficaz: hace las cosas correctas. Lo ideal seria un eficaz eficiente: que hace las cosas correctas, correctamente. En términos generales, puestos a elegir, mejor un eficaz caótico, que un eficiente burócrata.

El eficaz expone las metas con las indicaciones precisas: no más, pero tampoco menos.

El eficaz de verdad exige porque se exige: Normalmente habría probado él mismo la dificultad de la tarea que ahora encomienda. No está de más, sin embargo, que recuerde que no todos tienen las mismas cualidades o habilidades de las que él está dotado.Algunos que tienen más conocimientos, experiencia, aptitudes o actitudes podrán llevar a cabo las metas incluso mejor que él mismo si se pusiera a ello.

Es posible eficacia sin eficiencia, pero es mejor que se den las dos.

Es posible eficiencia sin eficacia: los papeles al día pero sin saber cuáles son las metas que se persiguen y desde luego sin lograrlas: ¡Triste cosa!

Una organización ha de lograr objetivos precisos: Perderse en burocracias puede ser dañino, pero un mínimo de orden es necesario porque es el único modo de que el sistema marcha con expectativas de futuro. De otra forma, tal vez se consiguen objetivos pero se ignora por qué, e incluso cómo. Al cabo del tiempo, cuando todo se ha basado en personajes excesivamente carismáticos, las instituciones caen por falta de columna vertebral.

El eficaz busca resultados, pero no a cualquier precio: Eso sería lamentable y, cuando menos, no llegaría a cumplir con lo pactado al asumir su labor de gobierno:  llevar adelante su unidad de negocio sin hundirla ni dañar la dignidad de las personas que para él trabajan.

No siempre es eficaz actuar. A veces es mejor que el tiempo soluciones los problemas. Decidir cuando esos es así, es signo de inteligencia. Es fácil pasarse por el lado del activismo: intervenir donde no se debería; o por el de la acedia: dejar que las cosas marchen a su ritmo porque no se está dispuesto a intervenir.

Hay normativas y reglamentos en todas las organizaciones que van quedando obsoletos. El eficaz lo detecta, y procurando no causar conflictos con los más rígidos, lo va dejando de lado. El eficiente, por el contrario, impone hasta la última letra de normas que ya deberían reposar en una papelera hace tiempo.

Casi nunca es más eficaz quien corre más en la empresa, sino quien elige con mayor acierto las tareas a las que se ha de dedicar sus mejores esfuerzos y tiempos.Directivos hay que consideran señal de eficacia no tener un minuto para nadie, atender de formas apresurada a los demás o hacer ostentación de importantes reuniones. Suele suceder que quien no tiene tiempo para nada , en realidad no tiene nada para su tiempo más que el afán de aparentar grandes responsabilidades que, si no son llevadas a cabo, no afectarían a la buena marcha de la organización.

A veces hay que correr y dar impresión de prisa. Son las menos. No por mucha sensación de premura se resuelven de manera más acerada las cuestiones.

 

Fernandez Aguado, Catedrático de la Escuela de Negocios de Navarra y Doctor en Ciencias Empresariales por la Universidad Complutense

Libro: “El idioma del liderazgo”

 

vía La diferencia entre eficiencia y eficacia , por Javier Fernandez Aguado.

Piensa que del impacto de un mensaje un 93% corresponde a la comunicación no verbal y sólo un 7% a la verbal. De ese 93%, un 38% tiene que ver con el paralenguaje, es decir, con el tono de voz empleado, la velocidad, el ritmo, los matices vocales, la respiración, las pausas, entre otros, y un 55% se desprende de la kinésica: los gestos, las posturas o las miradas.Estos son algunos consejos generales que te ayudarán a mejorar tus habilidades de comunicación en cualquier circunstancia:- Mantén la mirada con la persona que se está expresando. La calidez que transmiten los ojos es muy potente.- Indica que estás escuchando diciendo sí, sin entorpecer el discurso del otro, y afirmando con la cabeza.- Utiliza la sonrisa como elemento de confianza y cercanía y para relajar tensiones.- Responde a los sentimientos que están detrás de las palabras, mostrando que los comprendes. No se trata de ser simpático ni empalagoso, sino empático y asertivo.

– Mira a la cara de la persona que tienes enfrente, tanto cuando te toca hablar como cuando escuchas. Es un acto que refrenda al otro como identidad singular. Quien sabe escuchar y se interesa por los sentimientos de sus interlocutores atrae sentimientos positivos.

– Ten en cuenta tu movimiento corporal y expresión facial y coordínalo con tu forma de hablar y de escuchar. Una descoordinación ofrecerá una señal de incongruencia.

– Atiende tu respiración, tono y modulación de voz, ua que te informan de tus emociones y te ayudan a que transmitas bien el mensaje.

– Huye de los estereotipos, ya que marcan y condicionan las respuestas y las actitudes. En cualquier caso, siempre debemos validar nuestras primeras impresiones.

– No expreses inicialmente el propio acuerdo o desacuerdo. Los seres humanos solemos acompañar de argumentaciones a nuestras afirmaciones, deja que fluyan.

– Si te encuentras dentro de un bucle y no estás seguro de estar entiendo el mensaje en su totalidad, resume de vez en cuando lo que escuchas para comprobar si lo has comprendido o no.

– No menosprecies al que habla ni a su forma de hacerlo. Recuerda que todos somos iguales, que no te pierdan los modos.

vía La comunicación, la habilidad directiva clave | Canal CEO